BESOS ESPERADOS
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Hacía más de un año que trabajábamos juntos y apenas nos habíamos hablado, alguna mirada, una sonrisa, la cortesía normal entre compañeros, pero nada más.
Ella me parecía preciosa, su larga melena siempre perfectamente cuidada, sus dientes blancos y aquellos labios que siempre parecían reclamar un beso.
Aquel día habíamos quedado los dos hasta muy tarde para terminar un trabajo que se resistía, cuando al fin lo logramos ya medio derrotados ella me miro y sin decir nada, sus labios acariciaron los míos. No se si fue el cansancio, o el deseo de tanto tiempo contenido pero me temblaban las piernas, no pude articular una palabra y ya cuando se deba la vuelta para irse, la tome por la mano tirando un poco de ella hacia mí y entonces la bese sin limites, sin cuidados, sin mas respeto que el del deseo contenido en mucho tiempo y que se hizo pasión esa noche mágica.